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La incorporación oficial de las aeronaves no tripuladas (drones o RPAS) a la Dirección General de Tráfico tuvo lugar el pasado 1 de agosto. Estos 11 drones comenzaron a multar a aquellos conductores que realizan faltas como saltarse un stop o arrojar cualquier tipo de cosa por la ventana. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos sistemas no pueden llevar a cabo otros cometidos como multar a aquellos que exceden la velocidad permitida.

Entre los motivos que hay para que exista esta limitación en sus actividades se encuentra el hecho de que no llevan incorporado un cinemómetro como ocurre en aquellos radares fijos o móviles que se utilizan. Pese a que estos drones son de última generación, su cámara aún no cuenta con la precisión exacta para medir la velocidad.

Expertos como los profesionales de Aero2mil Dron afirman que este hecho no podría llevarse a cabo ni aunque el dron tuviera incorporado un GPS. En sus cursos de drones explican cómo la precisión de un GPS no es apta para este tipo de determinaciones. Para poder multar a alguien de forma totalmente precisa tendrían que llevar a cabo cinco mediciones.

Otros de los hechos que no les permiten llevar a cabo la multa es la altura que no pueden superar. Estos RPAS no vuelan por encima de los 120 metros, con un radio de acción de 500 metros. También habrá que tener en cuenta que su vuelo no es tan rápido como debería para llevar a cabo este cometido: su velocidad máxima se encuentra entre los 61 y 82 kilómetros por hora.

A su vez, como bien se indica en los cursos de drones, el hecho de que sean vehículos aéreos no tripulados dificulta la realización de las sanciones llegando incluso a introducir problemas legales en la realización de las mismas. Los Automovilistas Europeos Asociados indican que al no estar directamente observando la Guardia Civil, estas multas podrían no tener ninguna validez. A ello también se le suma el debate sobre la privacidad e intimidad de los conductores y viandantes.